Número 1: Extraños castillos de roca.

Se trata de un conjunto de estructuras geológicas con un aspecto fantasmal. Se encuentran en las profundidades del mar de Noruega a 2,352 metros bajo el agua. Estas extrañas estructuras llamadas Castillos de Loki son en realidad respiraderos termales que han tomado forma de torre debido a la acumulación de sedimentos, algunas de estas torres miden hasta 10m de altura y son fisuras en el fondo marino que se encuentran en áreas de gran actividad geológica llamadas dorsales centro-oceánicas. El agua al entrar en contacto con estas fisuras, ya que provienen desde el interior de la tierra, alcanza temperaturas hasta de 300 grados centígrados, y emerge a través de estas extrañas torres, arrastrando con ella una gran cantidad de minerales sulfurosos que se depositan en los alrededores.
Cabe resaltar que los alrededores de estas torres termales, se encuentran y viven extrañas especies, crustáceos de aspecto amenazador, extraños caracoles y raras especies de almejas. Debido a la ausencia de luz en esas profundidades, estos organismos se alimentan de la energía que desprende las reacciones químicas de los compuestos sulfurados que salen por las torres termales.
Número 2: Ríos Subacuáticos

Difícil de creer que bajo el mar existan corrientes de agua dulce como en la superficie de la Tierra. Pero sí existen.
El cenote Angelita está ubicado en la Península de Yucatán, México. Fue descubierto por un experimentado grupo de buzos. Los cenotes son pozos profundos naturales característicos de México, y se forman a partir del colapso de capas de piedra caliza, exponiendo así las aguas subterráneas por debajo de ellos. Se encuentran repletos de agua y están conectados a una caverna marina. El cenote Angelita está rodeado por formas rocosas y árboles que se encuentran en las profundidades de esta maravilla natural. Angelita oculta en su interior uno de los espectáculos naturales más surrealistas y espeluznantes jamás visto por el hombre.
Número 3: Cataratas Subacuáticas

Otro misterioso descubrimiento difícil de creer e imaginar, pero que también existe.
La catarata del estrecho de Dinamarca, también conocida como la bomba de Groenlandia es una catarata subacuática ubicada en la parte oeste del estrecho de Dinamarca. Increíblemente es la catarata más alta del mundo ya que el agua cae unos 3,505 metros. Este extraño fenómeno se debe a la diferencia de temperatura entre las dos masas de agua que se unen en esta parte del océano. El agua que viene de la parte este, es mucho más fría que la que viene de la parte oeste. Cuando estas dos masas de agua se unen, el agua más fría y más densa, pasa por debajo del agua más caliente creando esta extraña y curiosa caída de agua.
Número 4: Cementerio de Locomotoras

A 5 millas de la costa de New Jersey, y a casi 30 metros bajo el agua, descansan 2 locomotoras que se asumen que están desaparecidas desde el año 1850. Este cementerio de locomotoras fue descubierto por el explorador Paul Hepler cuando hacía trabajos de exploración del lecho marino con un magnetómetro. El aparato al estar encima de las locomotoras, marcó la señal de que había objetos metálicos bajo el agua.
El misterio que guarda este curioso hallazgo es que no existe registro alguno de la construcción de estas locomotoras aparte de que no guardan mucho similitud con las locomotoras que se construían a mediados del siglo 19, fecha que se presume que datan estas dos locomotoras, y todavía más intrigante es el hecho de no saber cómo llegaron hasta el fondo del mar. Sigue siendo un total misterio.
Número 5: Computadora analógica

Entre el año 1900 y 1901 fue descubierto por un grupo de buzos griegos el Mecanismo de Anticitera, dentro un barco romano que había naufragado. Se cree que este artefacto es la primera computadora inventada por el hombre y data de hace más de 2,000 años. Este extraño artefacto, con forma de reloj, era usado por los antiguos griegos para predecir el movimiento de las estrellas y de los planetas, predecir los eclipses, entre otros usos. El artefacto estaba compuesto por al menos 30 engranajes de bronce, y estaba dentro de un cofre/cuerpo de madera. La historia completa de este artefacto aun es un misterio y también se desconoce cómo este curioso artefacto llegó a manos de los romanos.
El artefacto fue recuperado por partes y todos los fragmentos del Mecanismo de Anticitera se encuentran en el Museo Arqueológico Nacional de Atenas.